Aquí está la letra de las alabanzas que cantaremos hoy.
Canciones
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¡Felicidades a los que cumplen este mes! Celebramos contigo la bondad de Dios hacia tu vida.
- 1 — Christian Olvera Altamira
- 10 — Fernanda Villena
- 22 — Andrea García
Si conoces a alguien más que cumple este mes, favor de avisarnos.
Hoy, 29 de marzo
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | José Antonio, Ricardo A., Aneli, Shadai |
| Ujieres | José Antonio y Karelia |
| Programa | Omar |
| Alabanza | Zabdi |
| Niños | José Antonio y Karelia |
| Agua | Maribel |
El próximo domingo
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | Rich y Paco, Majo |
| Ujieres | Andrea y Claudia |
| Programa | Adriana |
| Alabanza | Ricardo |
| Niños | Freddie y Liz con Andrea |
| Agua | Licho con Beto y Jenny |
También puedes descargar el calendario completo aquí: Participaciones abril
Sembrando en África
Cada año en el mes de marzo, sembramos en África. Benon y Hannah Mugisha son pastores y maestros con un hermoso corazón para el Señor. Han entregado su vida para sembrar la Palabra, capacitando a pastores y líderes en muchos de los pueblos más aislados en el país de Uganda. Son siervos fieles, con un ministerio probado y una trayectoria larga en su dedicación a los hermanos en África.

Empezamos apoyándoles por la recomendación de nuestro pastor, el hermano Bill Brown, quien, juntamente con su esposa, trabajó por muchos años en esa nación. El Pastor Bill lo vio crecer, vio el fruto de su ministerio entre los pastores en los pueblos remotos, y comenzó a apoyarle. Luego, hace más de 15 años, nosotros como congregación también nos unimos a este trabajo. En el 2018 nosotros tuvimos el privilegio de ir a Uganda, predicar en sus iglesias, y conocer personalmente a Benon y Hannah. Son personas con un espíritu gentil y agradable con un corazón para Dios y para su nación.
¿Por qué sembramos en Uganda?
La mayoría de las iglesias sólo piensan en sembrar para sus propios proyectos y ministerios, para levantar edificios o para algo que es de beneficio propio. Esto es natural, pero Dios nos llama a más. Nos llama a sacrificar, a sembrar en algo que no nos beneficiará directamente (por lo menos en esta vida), en gente que no conocemos, que no habla nuestro idioma, personas que no nos puede "devolver el favor".

Nosotros en Tulancingo vivimos con muchas bendiciones. Por lo general, tenemos comida suficiente, agua para beber, cocinar, bañarnos, y trabajos que generan lo suficiente para cubrir la mayoría de nuestras necesidades. En el este de África, esto no es siempre el caso. Vimos a gente formada temprano de mañana frente al pozo con cubetas y garrafones, buscando adquirir el agua suficiente para ese día. Muchos tienen que cargarla largas distancias. Vimos mucha pobreza, pero aun así, vimos a gente con hambre de conocer a Dios. Las iglesias se llenan, el Espíritu se mueve, la Palabra es predicada, y las personas salen con nuevo ánimo y esperanza.
Todavía hay mucho que hacer en África. Uganda es un país bello, con paisajes espléndidos y muchos animales. Pero África necesita de Cristo. Y nosotros queremos dedicar nuestras ofrendas para alcanzar el país de leones, para que conozcan al León de Judá; que en medio de las injusticias que se viven, ellos encuentren al Rey de justicia; y que en medio de las dificultades y angustias, ellos encuentren al Rey de paz.
Boletín semanal
Cada semana estamos publicando un boletín y entregándolo de forma impresa durante la reunión. También lo puedes consultar aquí: Boletín Semanal
El primer paso visible
He estado pensando en cómo, a veces, entendemos muy bien lo que significa comprometernos con una persona, pero no siempre aplicamos esa misma lógica a nuestra relación con Cristo. Sería como recibir una propuesta de matrimonio y responder: "Sí, estoy comprometido contigo. Sí, acepto tu propuesta. Sí, te amo"… pero al mismo tiempo decir: "No quiero anillo de compromiso ni día de boda". Algo así realmente no embona. Si una persona rechaza el primer acto público que confirma esa relación, uno se pregunta si de veras está dispuesta a caminar en ese compromiso. Tal vez lo afirme por dentro, pero no quiere dar el primer paso visible. Muchos tratan así el bautismo en agua. Dicen "sí" a Jesús, pero cuando Él les pide que hagan público su compromiso con Dios y que se identifiquen con Él en su muerte, sepultura y resurrección, se frenan. Y vale la pena hacernos esta pregunta: si ya creí en Cristo, si ya me arrepentí, si ya le entregué mi vida, ¿qué razón tendría para posponer lo que Él me manda hacer?
Alrededor del bautismo en agua existen varios mitos que se han metido en la mente de muchos creyentes. Algunos piensan que el bautismo es para los maduros en Cristo, como si primero hubiera que llegar a cierto nivel espiritual para poder obedecer. Otros creen que para bautizarse necesitan tener mucho tiempo en la iglesia. Algunos más piensan que deben llegar a un estado de pureza total, como si el bautismo fuera un premio para el que ya no batalla con nada. Y también hay quienes creen que primero tienen que pasar por cursos, programas o una larga lista de requisitos. Claro, la enseñanza es importante, y discipular a la gente también lo es. Pero una cosa es enseñar y acompañar a un nuevo creyente, y otra muy distinta es poner barreras donde la Biblia no las pone.
Cuando uno observa el patrón del Nuevo Testamento, el orden es muy sencillo y muy claro. Primero vemos arrepentimiento. Luego vemos fe en Dios y en Jesucristo. Después vemos bautismo en agua. Pedro lo expresó de forma muy directa:
Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre de Jesucristo… (Hch. 2:38, NTV)
Eso es importante, porque nos ayuda a entender que el bautismo no es para gente que ya recorrió un largo camino en la fe, sino para personas que simplemente respondieron al evangelio con arrepentimiento y fe. No es el final del discipulado. Es el inicio de una vida de obediencia.
Vemos esto muy claramente en Hechos. El carcelero de Filipos creyó en el Señor junto con su familia, en medio de la noche, y no le dijeron que esperara varios meses. La Escritura dice: Aun a esa hora de la noche… Enseguida ellos lo bautizaron a él y a todos los de su casa. (Hch. 16:33, NTV)
También está el caso del eunuco. Después de oír el evangelio y creer, vio agua y dijo: ¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado? (Hch. 8:36, NTV)
Esa pregunta sigue siendo muy retadora. Si ya hay arrepentimiento y fe en Jesús, ¿qué impide que una persona se bautice?
Además, el bautismo en agua no es simplemente un requisito más en la vida cristiana. Es una bendición. Es el privilegio de identificarnos públicamente con Cristo. Pablo dice:
Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos… ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva. (Ro. 6:4, NTV)
¡Qué cuadro tan hermoso! Al bautizarnos, declaramos que nuestra vieja vida quedó atrás, que ahora pertenecemos a Jesús, y que hemos sido unidos a Él. Dentro de unas semanas tendremos la oportunidad de celebrar bautizos en Ríos al Desierto. Si no te has bautizado, pero ya te has arrepentido de tus pecados y has puesto tu fe en Jesús, te animo a obedecerle en este paso. No lo veas solo como algo que te toca hacer. Míralo como una bendición, como una oportunidad de identificarte con Cristo de manera visible, y como el gozo de decir delante de otros: yo pertenezco a Jesús.
Apuntes
Prepara el camino
I. Introducción
La primera venida de Jesús es un eco de su segunda venida. Así como Juan el Bautista preparó el camino para la entrada triunfal, la iglesia tiene la responsabilidad de preparar el camino para la segunda venida.
II. El llamado a preparar el camino
Dios nos llama a preparar el camino para Su regreso. (Isaías 40:3-5)
Preparar el camino es un trabajo activo e intencional que implica:
- Rellenar los valles de nuestro corazón
- Enderezar las curvas que nos apartan de Dios
- Suavizar los lugares ásperos en nuestras vidas
Promesa: Entonces se revelará la gloria del Señor y todas las personas la verán.
III. La entrada triunfal — La primera venida
A. La entrada de Jesús
Jesús entró en Jerusalén de una manera humilde, en un burro. (Mateo 21:8-9)
B. Su propósito
Jesús vino como Cordero para entregarse por nosotros, no como Rey conquistador.
C. Una sombra imperfecta
La primera entrada apuntaba a Su segunda venida cuando volverá como Rey de gloria.
IV. Las expectativas vs. la realidad
La gente esperaba un rey que los liberara políticamente, pero Jesús trajo libertad espiritual eterna.
Hoy, ¿qué esperamos de Él? ¿Queremos victoria antes de la cruz o estamos listos para esperar la resurrección?
V. Dios limpia la casa
Lo primero que hizo Jesús al entrar a Jerusalén fue limpiar el templo. (Mateo 21:12-13)
Hoy, muchas cosas están siendo sacudidas. ¿Será que Jesús está limpiando Su casa para prepararla para Su segunda venida?
VI. Jesús trae avivamiento
Después de limpiar la casa, Jesús sanó a los enfermos. (Mateo 21:14-15)
El avivamiento es ofensivo e inconveniente, pero es el mover del Espíritu.
¿Estamos dispuestos a perder el control para aceptar el mover del Espíritu?
VII. Juan el Bautista como modelo de la iglesia
Juan preparó el camino para la primera venida. (Lucas 1:16-17)
Su mensaje: Arrepiéntanse, porque el reino está cerca. (Mateo 3:1-3)
Lo que nosotros como iglesia debemos hacer:
- Proclamar el reino
- Hacer un llamado al arrepentimiento
- Preparar el camino
- Predicar reconciliación con el Padre
- Preparar un pueblo bien dispuesto para la segunda venida
Pregunta clave: ¿A quién estamos magnificando en nuestras vidas? ¿A nosotros mismos o a Cristo?
VIII. La segunda entrada triunfal
Preparamos el camino no para un reino perecedero, sino para un reino inconmovible. (Apocalipsis 19:11-16)
Jesús vendrá como Rey de reyes con poder y gloria para gobernar todas las naciones.
IX. Conclusión
Toda la creación será agitada, pero solo permanecerán las cosas inconmovibles. (Hebreos 12:27-28)
Cuando Jesús sacude algo, es porque tiene un plan mejor. Antes de hacer milagros, Jesús volcó las mesas.
Cristo viene para aquellos que esperan con anhelo Su venida. (Hebreos 9:28)
¡Prepara el camino!