Aquí está la letra de las alabanzas que cantaremos hoy.
Canciones
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¡Felicidades a los que cumplen este mes! Celebramos contigo la bondad de Dios hacia tu vida.
- 1 — Christian Olvera Altamira
- 2 — Liz López
- 3 — Andrea Meléndez
- 3 — Ricardo Lucio
- 10 — Fernanda Villena
- 22 — Andrea García
- 25 — José Antonio Ariza
Si conoces a alguien más que cumple este mes, favor de avisarnos.
Hoy, 5 de abril
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | Rich y Paco, Majo |
| Ujieres | Andrea y Claudia |
| Programa | Adriana |
| Alabanza | Ricardo |
| Niños | Freddie y Liz con Andrea |
| Agua | Licho con Beto y Jenny |
El próximo domingo
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | José Antonio, Alexis, Aneli, Shadai |
| Ujieres | José Antonio y Karelia |
| Programa | Anna |
| Alabanza | Anna |
| Niños | José Antonio y Karelia |
| Agua | Alma |
También puedes descargar el calendario completo aquí: Participaciones abril
Boletín semanal
Cada semana estamos publicando un boletín y entregándolo de forma impresa durante la reunión. También lo puedes consultar aquí: Boletín Semanal
Sembrando en África
Cada año en los meses de marzo-abril, sembramos en África. Benon y Hannah Mugisha son pastores y maestros con un hermoso corazón para el Señor. Han entregado su vida para sembrar la Palabra, capacitando a pastores y líderes en muchos de los pueblos más aislados en el país de Uganda. Son siervos fieles, con un ministerio probado y una trayectoria larga en su dedicación a los hermanos en África.

Empezamos apoyándoles por la recomendación de nuestro pastor, el hermano Bill Brown, quien, juntamente con su esposa, trabajó por muchos años en esa nación. El Pastor Bill lo vio crecer, vio el fruto de su ministerio entre los pastores en los pueblos remotos, y comenzó a apoyarle. Luego, hace más de 15 años, nosotros como congregación también nos unimos a este trabajo. En el 2018 nosotros tuvimos el privilegio de ir a Uganda, predicar en sus iglesias, y conocer personalmente a Benon y Hannah. Son personas con un espíritu gentil y agradable con un corazón para Dios y para su nación.
¿Por qué sembramos en Uganda?
La mayoría de las iglesias sólo piensan en sembrar para sus propios proyectos y ministerios, para levantar edificios o para algo que es de beneficio propio. Esto es natural, pero Dios nos llama a más. Nos llama a sacrificar, a sembrar en algo que no nos beneficiará directamente (por lo menos en esta vida), en gente que no conocemos, que no habla nuestro idioma, personas que no nos puede "devolver el favor".

Estamos cada vez más cerca de alcanzar nuestra meta. Hemos levantado aproximadamente el 70% de la cantidad que hemos propuesto enviar. Si todavía no has ofrendado para este proyecto, puedes hacerlo hoy.
Artículos
El primer paso visible
He estado pensando en cómo, a veces, entendemos muy bien lo que significa comprometernos con una persona, pero no siempre aplicamos esa misma lógica a nuestra relación con Cristo. Sería como recibir una propuesta de matrimonio y responder: "Sí, estoy comprometido contigo. Sí, acepto tu propuesta. Sí, te amo"… pero al mismo tiempo decir: "No quiero anillo de compromiso ni día de boda". Algo así realmente no embona. Si una persona rechaza el primer acto público que confirma esa relación, uno se pregunta si de veras está dispuesta a caminar en ese compromiso. Tal vez lo afirme por dentro, pero no quiere dar el primer paso visible. Muchos tratan así el bautismo en agua. Dicen "sí" a Jesús, pero cuando Él les pide que hagan público su compromiso con Dios y que se identifiquen con Él en su muerte, sepultura y resurrección, se frenan. Y vale la pena hacernos esta pregunta: si ya creí en Cristo, si ya me arrepentí, si ya le entregué mi vida, ¿qué razón tendría para posponer lo que Él me manda hacer?
Alrededor del bautismo en agua existen varios mitos que se han metido en la mente de muchos creyentes. Algunos piensan que el bautismo es para los maduros en Cristo, como si primero hubiera que llegar a cierto nivel espiritual para poder obedecer. Otros creen que para bautizarse necesitan tener mucho tiempo en la iglesia. Algunos más piensan que deben llegar a un estado de pureza total, como si el bautismo fuera un premio para el que ya no batalla con nada. Y también hay quienes creen que primero tienen que pasar por cursos, programas o una larga lista de requisitos. Claro, la enseñanza es importante, y discipular a la gente también lo es. Pero una cosa es enseñar y acompañar a un nuevo creyente, y otra muy distinta es poner barreras donde la Biblia no las pone.
Cuando uno observa el patrón del Nuevo Testamento, el orden es muy sencillo y muy claro. Primero vemos arrepentimiento. Luego vemos fe en Dios y en Jesucristo. Después vemos bautismo en agua. Pedro lo expresó de forma muy directa:
Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre de Jesucristo… (Hch. 2:38, NTV)
Eso es importante, porque nos ayuda a entender que el bautismo no es para gente que ya recorrió un largo camino en la fe, sino para personas que simplemente respondieron al evangelio con arrepentimiento y fe. No es el final del discipulado. Es el inicio de una vida de obediencia.
Vemos esto muy claramente en Hechos. El carcelero de Filipos creyó en el Señor junto con su familia, en medio de la noche, y no le dijeron que esperara varios meses. La Escritura dice: Aun a esa hora de la noche… Enseguida ellos lo bautizaron a él y a todos los de su casa. (Hch. 16:33, NTV)
También está el caso del eunuco. Después de oír el evangelio y creer, vio agua y dijo: ¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado? (Hch. 8:36, NTV)
Esa pregunta sigue siendo muy retadora. Si ya hay arrepentimiento y fe en Jesús, ¿qué impide que una persona se bautice?
Además, el bautismo en agua no es simplemente un requisito más en la vida cristiana. Es una bendición. Es el privilegio de identificarnos públicamente con Cristo. Pablo dice:
Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos… ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva. (Ro. 6:4, NTV)
¡Qué cuadro tan hermoso! Al bautizarnos, declaramos que nuestra vieja vida quedó atrás, que ahora pertenecemos a Jesús, y que hemos sido unidos a Él. Dentro de unas semanas tendremos la oportunidad de celebrar bautizos en Ríos al Desierto. Si no te has bautizado, pero ya te has arrepentido de tus pecados y has puesto tu fe en Jesús, te animo a obedecerle en este paso. No lo veas solo como algo que te toca hacer. Míralo como una bendición, como una oportunidad de identificarte con Cristo de manera visible, y como el gozo de decir delante de otros: yo pertenezco a Jesús.
Ganando por medio de “perder”
¿Alguna vez has visto a alguna persona jugar ajedrez, y hacer algo que parece ser una locura, algo que aparentemente le perjudica y le resta posibilidades de ganar el juego? Y luego, después de unos minutos más, notas que la jugada que parecía una tontería le puso precisamente en la posición necesaria para ganar. Todo el tiempo, el jugador sabía lo que estaba haciendo. Pero todos los demás no habían entendido cómo esas jugadas aparentemente “tontas” podían darle ventaja. Hace poco escuché algo así sobre un juego de ajedrez. Incluso los competidores con más experiencia creían que el jugador había tomado muy malas decisiones, pero el que estaba jugando entendía muy bien lo que hacía, y ganó por medio de hacer algo que parecía que le iba a llevar a la derrota.
Jesús dijo estas palabras: De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. (Juan 12:24, RV60) Jesús entendía Su misión, Su propósito al venir a la tierra. Los demás verían Su juicio, condenación y muerte como una verdadera tragedia, una derrota, o un terrible cambio de circunstancias. Sin embargo, Jesús sabía todo el tiempo lo que estaba haciendo. Él era ese grano de trigo; le tocaba caer en tierra y morir. Debía hacerlo para así producir mucho fruto. Lo que parecía ser la derrota final, terminó siendo la victoria decisiva sobre el enemigo, sobre el pecado y sobre la muerte misma. ¡Cristo resucitó!
Su muerte no fue accidental. No fue el resultado de estar en el lugar equivocado bajo circunstancias adversas. Fue el plan del Padre celestial para sembrar a Su Hijo en la tierra, y así traer de regreso a una multitud de seres humanos. Hoy, tú y yo podemos ser llamados “hijos de Dios” por causa de lo que muchos habrían considerado una serie de decisiones terribles.
Pensando en esto, considero también que hay cosas que nosotros tenemos que “perder” para así ganar. Por ejemplo, me acuerdo de un amigo guitarrista que tenía cierta fama en el mundo. Conoció a Cristo y Dios lo rescató de un estilo de vida muy equivocado.
Durante sus primeros meses como cristiano, percibió que Dios quería que dejara la guitarra, que dejara de tocar por un tiempo. Obedeció. Dejó lo que más le gustaba; lo sacrificó para el Señor. Más adelante, el Señor le permitió tocar nuevamente, pero ahora, en alabanza a Él. Llegó a ser una gran bendición para mí y para muchos en la iglesia.
Puede haber cosas que debes dejar “perder” por causa de Él, para así ganar algo aún más valioso. ¿Cuál es tu “grano de trigo”? ¿Estás dispuesto a dejarlo caer en tierra y morir, para así llevar mucho fruto?
Apuntes
El grano de trigo
I. Introducción
Esta semana el mundo habla de Pascua. Pero Jesús mismo presentó la resurrección como una invitación a un camino que todos debemos seguir. Un camino que empieza con una muerte.
A. El contexto
Unos griegos quieren ver a Jesús. Él responde no con un discurso de triunfo, sino con la imagen de un grano de trigo. (Juan 12:20-26)
B. La imagen del grano de trigo
Un grano intacto enterrado parece una pérdida. Pero eso es lo único que puede producir vida: morir. Si no muere, queda solo. Si muere, lleva mucho fruto.
Jesús hablaba de Sí mismo. Pero en el versículo 26 deja claro que también hablaba de nosotros.
II. Jesús: el primer grano de trigo
A. Cayó voluntariamente
Jesús no fue sorprendido. Eligió. "Ya ha llegado el momento", dijo con determinación.
B. Murió solo para que no quedáramos solos
Si no hubiera muerto, habría quedado solo — glorioso, pero sin familia espiritual, sin un pueblo redimido. Su muerte rompió la soledad para siempre.
C. Resucitó
El tercer día el grano brotó. La tumba no pudo contenerlo. Esto es lo que celebramos hoy: no una idea ni un símbolo, sino una resurrección histórica y real.
III. El discípulo que sigue al grano
"Todo el que quiera servirme debe seguirme." Ese sígueme es una invitación a recorrer Su mismo camino: caer, morir y resucitar.
A. El arrepentimiento: morir al pecado y a uno mismo
La palabra griega es metanoia: cambio de mente, de corazón, de dirección. No es una emoción; es dejar de defender el pecado y volverse al Señor.
- El arrepentimiento fue la primera palabra del evangelio (Mateo 4:17)
- El verdadero arrepentimiento produce fruto visible (Lucas 3:8)
- El arrepentimiento va siempre unido a la fe (Marcos 1:15)
Emoción no es lo mismo que arrepentimiento. Esaú lloró con lágrimas amargas, pero no se arrepintió. (Hebreos 12:17)
B. El nuevo nacimiento: una vida completamente nueva
Del grano nace una planta — no una versión mejorada, sino algo radicalmente nuevo. (Juan 3:5-6)
El nuevo nacimiento es obra del Espíritu Santo, no de fuerzas humanas. Produce nuevas lealtades, nuevos valores y un nuevo Rey.
C. El bautismo en agua: declaración corporal de muerte y resurrección
El bautismo es el acto visible que corresponde a la realidad espiritual: la muerte y resurrección con Cristo. (Romanos 6:3-4)
- Jesús mismo honró el bautismo "para cumplir toda justicia" (Mateo 3:15)
- El patrón del NT es inmediato: arrepentimiento y bautismo en la misma instrucción (Hechos 2:37-38)
- El bautismo es la respuesta de una conciencia rendida a Dios (1 Pedro 3:21)
IV. El fruto abundante
A. Vida nueva, perdonada y libre
El que pasa por el camino del arrepentimiento, el nuevo nacimiento y el bautismo sale perdonado, con una conciencia limpia y con el Espíritu Santo. (Colosenses 2:13)
B. Incorporado a un pueblo
El grano no brota solo. El discípulo es añadido a la iglesia — a un cuerpo, plantado en una casa. (Hechos 2:41)
C. Una vida que produce fruto para los demás
El grano que murió no produce fruto para sí mismo. El discípulo que pasó por la muerte y resurrección con Cristo comienza a vivir para otros: su familia, su congregación, su ciudad.
V. Aplicaciones prácticas
VI. Conclusión
Jesús no quiere solo que celebres Su resurrección. Quiere que lo sigas.
El grano que permanece intacto, seguro, cómodo, queda solo. El grano que cae lleva mucho fruto.