Aquí está la letra de las alabanzas que cantaremos hoy.
Canciones
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¡Felicidades a los que cumplen este mes! Celebramos contigo la bondad de Dios hacia tu vida.
- 05 — José Luis Cervantes
- 16 — Camila Sánchez
- 17 — Diego Martínez
- 22 — Valentina Márquez
- 26 — Carolina García
- 28 — Stefanía Torres
- 31 — Carlos Oviedo
¡Que el Señor les bendiga grandemente! Si conoces a alguien más que cumple este mes, favor de avisarnos.
Hoy, 24 de mayo
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | Ricardo A., Alexis, Aneli |
| Ujieres | Alexis y Mariana |
| Programa | Sara |
| Alabanza | Anna |
| Niños | Ronit y Nadine |
| Agua | Laura |
El próximo domingo
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | Rich y Paco, Majo |
| Ujieres | José Antonio y Karelia |
| Programa | Omar |
| Alabanza | Zabdi |
| Niños | José Antonio y Karelia |
| Agua | Fátima J. |
También puedes descargar el calendario completo aquí: Participaciones mayo
Boletín semanal
Cada semana estamos publicando un boletín y entregándolo de forma impresa durante la reunión. También lo puedes consultar aquí: Boletín Semanal
Artículos
El cuarto mandamiento es el más extenso de los Diez Mandamientos: más de 130 palabras dedicadas a un solo tema. Esto nos dice algo importante: Dios le da un peso especial al reposo.
«Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios» (Éxodo 20:8-10). Pero este mandamiento no es un frío reglamento; es un regalo. Como enseñó Jesús: «El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo» (Marcos 2:27). Dios diseñó un ritmo para la vida humana: seis días de trabajo y un día de descanso, refrigerio y adoración.
Hay algo hermoso en la posición de este mandamiento. Los primeros tres protegen nuestra relación con Dios; los últimos seis, nuestra relación con el prójimo. El cuarto está justo en medio: es un puente. El día de reposo es para el Señor, pero también para el hombre. En él se unen el amor a Dios y el cuidado del ser humano.
Bajo el Antiguo Pacto, el sábado era la señal entre Dios e Israel (Éxodo 31:16-17). Pero en el Nuevo Pacto, Pablo nos revela que aquellos días de reposo eran «sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo» (Colosenses 2:16-17). La sombra señalaba a la realidad: Cristo mismo. Jesús no nos llama a guardar un día, sino a venir a una Persona: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28).
La iglesia primitiva comenzó a reunirse el primer día de la semana —el día en que Cristo resucitó y el día en que el Espíritu Santo fue derramado—. No fue un simple cambio de día; fue el nacimiento de algo nuevo: el Día del Señor, fundamentado no en la creación antigua sino en la nueva creación en Cristo.
Hoy, como creyentes del Nuevo Pacto, no guardamos un día por obligación legal, sino que abrazamos el principio del reposo por amor. El ritmo de trabajo y descanso sigue siendo de Dios. Detenernos un día no es debilidad: es confianza. Declaramos que Dios nos sostiene, no nuestro afán. Es también un testimonio contracultural en un mundo que nunca se detiene.
Que el Señor nos ayude a vivir este equilibrio: trabajar seis días para Su gloria, y apartar un día para el descanso, la familia, la adoración y el refrigerio. Porque el verdadero reposo no está en un día, sino en una Persona: Cristo, el Señor del reposo.
El viernes 22 de mayo celebramos una hermosa graduación de 7 líderes en Kyamazima, Fortportal, región de Kabarole, Uganda. Estos hermanos han completado su preparación en la Escuela Bíblica Móvil y ahora están listos para servir en sus comunidades.
Damos gracias al Señor por cada vida transformada y por los frutos que siguen multiplicándose en esa nación. Gracias a todos ustedes por sus oraciones y ofrendas fieles que hacen posible este ministerio.
«Muchísimas gracias por todo el apoyo y las oraciones. Con mucho amor, Benon y Hannah.»
Apuntes
Texto base: Éxodo 20:8-11
Declaración temática: Dios nos llama a un ritmo de reposo, adoración y confianza; pero ese reposo no se encuentra en un día, sino en una Persona: Cristo, el Señor del reposo.
I. Introducción: el cuarto mandamiento
- El más extenso de los diez y, en cierto sentido, el más olvidado: trata de algo que todos necesitamos y casi nadie practica bien
- Es un puente: los primeros tres mandamientos miran hacia Dios, los últimos seis hacia el prójimo; el cuarto une el amor a Dios con el descanso del ser humano
- El reposo forma parte del estilo de vida de un pueblo redimido
II. El mandamiento aparece dos veces
- En Éxodo, fundado en la creación: Dios hizo el mundo en seis días y reposó el séptimo (Éxodo 20:8-11)
- En Deuteronomio, fundado en la redención: fuiste esclavo en Egipto y Dios te liberó (Deuteronomio 5:12-15)
- Descansamos porque Dios es nuestro Creador y porque es nuestro Redentor
III. El reposo nació en la creación
- Dios reposó el séptimo día, no por cansancio, sino por satisfacción: Su obra era buena (Génesis 2:1-3)
- Bendijo y santificó ese día: lo apartó para un propósito especial
- El ritmo de seis y uno está tejido en la creación; no fuimos hechos para correr sin parar
- Es un mandamiento contracultural: el reposo alcanza a todos —hijos, siervos, animales y hasta el extranjero—; distinto del Egipto que oprimía sin descanso
IV. El sábado: la señal del pacto con Israel
- Como la circuncisión con Abraham, el sábado selló el pacto del Sinaí (Éxodo 31:16-17)
- De los diez mandamientos, es el único que el Nuevo Testamento nunca repite como mandato para la iglesia
- Los gentiles que creyeron no fueron obligados a guardarlo
V. Cristo es el Señor del reposo
- «El día de reposo fue hecho por causa del hombre»: un regalo para bendecir, no una cadena para aplastar (Marcos 2:27-28)
- El verdadero reposo no es un día, sino una Persona: «Venid a mí... y yo os haré descansar» (Mateo 11:28-30)
- Queda un reposo para el pueblo de Dios: uno en el que entramos hoy por la fe, y uno final que aún esperamos (Hebreos 4:9-11)
VI. Sombra y realidad
- Los días de reposo eran «sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo» (Colosenses 2:16-17)
- La iglesia se reunió desde el principio el primer día de la semana: Cristo resucitó y el Espíritu fue derramado ese día (Hechos 20:7)
- El domingo no es el sábado movido de lugar; es el Día del Señor, nacido de la nueva creación
- Lo que se cumplió en Cristo: el sábado como estatuto obligatorio. Lo que permanece: el principio del reposo tejido en la creación
VII. Dos extremos que evitar
- El legalismo: convertir el reposo en una carga de reglas humanas (Romanos 14:5-6)
- Descuidarlo por completo: nunca detenerse, llenar los siete días, medir la vida por lo que producimos, dejar de reunirnos
- El camino del Nuevo Pacto: disfrutar las bendiciones de Dios y del trabajo descansando un día, dando gracias y compartiendo en familia
VIII. Cómo vivir el reposo hoy
- Detente de verdad: un día suelta el trabajo, el teléfono, la lista de pendientes
- El reposo es un acto de confianza: Dios me sostiene, no mi propio esfuerzo
- Un día para la familia: la mesa sin reloj, la conversación sin interrupciones
- Reposo también para los que están contigo: empleados y colaboradores
- Reunirnos con el pueblo de Dios con gozo, como un deleite y no como una carga (Isaías 58:13-14)
IX. Conclusión
- El reposo es una Persona: antes de buscar un día de descanso, ven a Cristo
- Es contracultural descansar, confiar en la provisión de Dios y dar descanso a otros
- El desafío: ven a Cristo y descansa en Él de todo peso; escoge esta semana un paso concreto para recuperar el ritmo de reposo que Dios diseñó para ti