Aquí está la letra de las alabanzas que cantaremos hoy.
Canciones
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¡Qué alegría tenerte hoy con nosotros! Hoy nuestra reunión será distinta, y es a propósito. Queremos hablar —y vivir— algo que ninguna pantalla nos puede dar: la comunidad. Podemos escuchar al mejor predicador y la mejor música desde el teléfono, pero no podemos descargar hermanos que nos conozcan, nos animen y nos sostengan. Para eso existe la iglesia local. Hoy no vengas solo a escuchar: participa. ¡Bienvenido a casa!
¡Felicidades a los que cumplen este mes! Celebramos contigo la bondad de Dios hacia tu vida.
- 5 de septiembre — Claudia Badillo
- 18 de septiembre — Odette Horta
- 19 de septiembre — Fátima Reyes Ramos
- 21 de septiembre — Israel González
- 21 de septiembre — Sergio Rojas
- 22 de septiembre — Valentina Ariza
- 23 de septiembre — Sara Lont
- 28 de septiembre — Kael Oviedo
¡Que el Señor les bendiga grandemente! Si conoces a alguien más que cumple este mes, favor de avisarnos.
Hoy, 6 de septiembre
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | Rich y Paco |
| Ujieres | Andrea y Madai |
| Programa | Adriana |
| Alabanza | Ricardo |
| Niños | Claudia y Ricardo/Belém |
| Agua | Licho con Beto y Jenny |
Próximo domingo
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | José Antonio, Alexis y Jorge Altamira |
| Ujieres | Alexis y Mariana |
| Programa | Fernando |
| Alabanza | Zabdi |
| Niños | José Antonio y Karelia |
| Agua | Fátima |
Nota: Si por alguna razón no podrás asistir algún domingo, avisa con anticipación e indica quién te reemplazará. Recuerda que es tu responsabilidad buscar quien tome tu lugar. ¡Gracias por tu compromiso y apoyo!
También puedes descargar el calendario completo aquí: Participaciones septiembre
Boletín semanal
Cada semana estamos publicando un boletín y entregándolo de forma impresa durante la reunión. También lo puedes consultar aquí: Boletín Semanal
Artículos
La forma de realizar una reunión de la iglesia se ha transformado muchas veces a través de los siglos. Los ingredientes básicos siguen siendo los mismos. Son la Palabra, la oración, la comunión, la mesa del Señor y el ministerio del Espíritu. Lo que ha cambiado mucho es la manera de organizarlos y vivirlos. Conocer esta historia nos ayuda a entender por qué hoy hacemos las cosas como las hacemos, y a valorar lo que realmente importa.
1. Los apóstoles (30–100 d.C.)
Los primeros cristianos se reunían en casas, no en edificios especiales (Hechos 2:46; Romanos 16:5). Sus reuniones eran íntimas, informales y con mucha participación, guiadas por el Espíritu Santo. Los elementos básicos eran la oración, la comunión, la lectura y enseñanza de la Palabra, y las fiestas de koinonía, es decir, tiempos de convivencia fraternal (Hechos 2:42). La mesa del Señor se celebraba como parte de una comida compartida.
En 1 Corintios 14:26 Pablo describe una reunión donde «cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación». Todos participaban, aunque con orden, y todo se hacía «para edificación».
2. La iglesia primitiva (100–300 d.C.)
Las reuniones seguían el patrón original, pero poco a poco se fue estableciendo más rutina y menos espontaneidad. Se formó un patrón predecible de lectura bíblica, un sermón, oraciones, la comunión y ofrendas para los necesitados. Todavía se reunían en casas, pero los obispos y presbíteros fueron tomando un papel cada vez más importante.
3. La iglesia del Imperio Romano (300–600 d.C.)
Cuando el cristianismo llegó a ser la religión oficial y favorecida del imperio romano, todo cambió. Se iniciaron las obras de construcción de edificios grandes, las basílicas. La celebración de la mesa del Señor ya no era parte de una convivencia entre hermanos, sino una formalidad religiosa. Se introdujeron los credos, las jerarquías religiosas, la separación entre el clero y el laico, oraciones formales y procesiones. El ambiente pasó de ser íntimo a ser solemne y majestuoso.
4. La iglesia medieval (600–1500 d.C.)
En este período se introdujeron los confesionarios, el canto gregoriano, el incienso, las vestimentas especiales, las campanas y la veneración de los santos. El gran problema era que todo se hacía en latín, un lenguaje que el pueblo no podía entender. La gente ya no participaba; solo observaba una ceremonia que le resultaba lejana y misteriosa.
5. La Reforma (1500–1650 d.C.)
La Reforma significó un regreso a la Palabra escrita de Dios, con la eliminación de muchas ceremonias y símbolos medievales. Las reuniones todavía eran muy formales, pero ahora con énfasis en las Escrituras, la oración formal y los himnos en el idioma del pueblo. Sin embargo, todavía había poca participación de las personas comunes, porque la reunión giraba alrededor del púlpito y el predicador.
6. Los avivamientos (1600–1900 d.C.)
Con el pietismo y los grandes avivamientos vino un mayor énfasis en la experiencia personal con Dios. Aparecieron los grandes predicadores de avivamiento y las conversiones de muchos. La reunión se convirtió en una plataforma para predicar, buscando una respuesta de la gente. Los himnos buscaban inspirar a las personas a responder, y aparecieron los coros y los solistas.
De esta época viene la tradición que muchos conocemos, con tres canciones, anuncios, ofrendas, sermón, llamamiento y despedida.
7. El derramamiento del Espíritu Santo (1900–2000 d.C.)
El avivamiento pentecostal trajo de nuevo el énfasis en las lenguas, los dones, la profecía y la sanidad. En las reuniones de la calle Azusa, por ejemplo, no había un programa fijo, pues el Espíritu Santo dirigía la reunión y todos podían participar con testimonios, oración y cánticos. Después, el movimiento carismático añadió un fuerte énfasis en la alabanza y la adoración.
La reunión se caracterizó por la celebración, la expresión personal de alabanza y adoración, y los dones, en un ambiente contemporáneo. También surgió el evangelismo en estadios con predicadores de renombre mundial.
8. La iglesia actual (2000–presente)
Hoy hay mucho énfasis en el uso de la tecnología, con iglesia virtual, pantallas, mega-iglesias, plataformas digitales, grupos profesionales de música, luces, grandes equipos de sonido y hasta humo. Con esto también ha venido la competencia y la comparación entre iglesias y ministerios, y la búsqueda del «éxito» ministerial.
A la vez, existe una tendencia a buscar una experiencia distinta de iglesia. Unos quieren volver a la liturgia o a elementos monásticos, y otros quieren recuperar la vida comunitaria sencilla de la primera iglesia.
Las redes sociales y la comunidad
Las redes sociales, especialmente después de la pandemia, han sido una influencia muy importante en la vida de los congregantes. Antes, las personas venían a la iglesia para escuchar a su pastor predicar y aprender de la Palabra. Hoy, la mayoría de los cristianos escuchan o ven a maestros y evangelistas de renombre que predican mejor que su pastor, y lo mismo se puede decir de la música cristiana.
Sin embargo, lo que las redes no pueden proveer es una verdadera comunidad con relaciones humanas reales. Por eso la comunidad tiene que ser uno de nuestros enfoques principales como iglesia local.
Hacia dónde vamos
Buscamos fomentar el sentido de pertenencia entre nosotros. Por eso este mes tendremos reuniones con estilos muy distintos, buscando que cada persona participe más.
En 1 Corintios 14 Pablo no manda un estilo de reunión, sino un criterio. Pide que todos puedan participar «para que todos aprendan» (14:31) y que todo se haga con orden y «para edificación» (14:26,40). Por eso la pregunta más importante es otra. ¿Permite nuestra forma de reunirnos que la iglesia se encuentre con Dios, escuche su Palabra, se ministren unos a otros, se ejerzan los dones y todos seamos edificados en Cristo? ¿Nos permite crecer como una verdadera comunidad? ¿O simplemente venimos, escuchamos y nos vamos, sin participar y sin entrelazarnos con nadie?