Aquí está la letra de las alabanzas que cantaremos hoy.
Canciones
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¡Felicidades a los que cumplen este mes! Celebramos contigo la bondad de Dios hacia tu vida.
- 1 — Christian Olvera Altamira
- 2 — Liz López
- 3 — Ricardo Lucio
- 3 — Andrea Meléndez
- 6 — Freddy Butrón
- 10 — Fernanda Villena
- 22 — Andrea García
- 24 — Luca Oviedo
- 25 — José Antonio Ariza
Si conoces a alguien más que cumple este mes, favor de avisarnos.
Hoy, 12 de abril
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | José Antonio, Alexis, Aneli, Shadai |
| Ujieres | José Antonio y Karelia |
| Programa | Anna |
| Alabanza | Anna |
| Niños | José Antonio y Karelia |
| Agua | Alma |
El próximo domingo
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | Rich y Paco, Majo |
| Ujieres | Claudia y Jessica |
| Programa | Licho |
| Alabanza | Zabdi |
| Niños | Freddie y Liz |
| Agua | Fátima |
También puedes descargar el calendario completo aquí: Participaciones abril
Boletín semanal
Cada semana estamos publicando un boletín y entregándolo de forma impresa durante la reunión. También lo puedes consultar aquí: Boletín Semanal
Artículos
¿Has escuchado sobre una ciudad que lo tenía todo? Imagina un lugar famoso por sus riquezas, su medicina para los ojos y su lana negra de alta calidad. Así era Laodicea, en lo que hoy es Turquía. Su nombre significaba "justicia del pueblo", y ellos eran prósperos y se creían autosuficientes. Tenían tanto éxito que incluso reconstruyeron su ciudad sin ayuda romana después de un terremoto. Sin embargo, había un detalle: su agua llegaba tibia desde las fuentes termales, y no era buena para beber ni para refrescar.
Jesús escribió estas palabras a la iglesia allí: Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. (Apocalipsis 3:17) Jesús conocía su fama. Usó lo que ellos valoraban para mostrarles su verdadera condición espiritual. Ellos se sentían independientes, seguros en su prosperidad. Pero ante Dios, su autosuficiencia era pobreza. El agua tibia representaba su tibieza espiritual; su corazón tibio no servía para ningún propósito útil.
Esta iglesia probablemente fue plantada por Pablo o sus colaboradores. Comenzaron bien, pero la comodidad infiltró la fe. La fama de la ciudad se convirtió en su identidad. Lo que comenzó como dependencia de Cristo, terminó en confianza en sus recursos. Jesús les ofreció oro refinado y colirio verdadero. Solo Él podía cubrir su desnudez espiritual.
Pensando en esto, consideremos si también nosotros pudiéramos caer en la misma trampa. A veces, cuando tenemos estabilidad, salud, o simplemente todo marcha bien, creemos que no necesitamos tanto de Dios. Nos volvemos "tibios". Confiamos en nuestro "colirio" humano para ver la realidad, en lugar de pedirle a Jesús que abra nuestros ojos. La independencia parece fuerza, pero es debilidad disfrazada para los hijos de Dios.
Hoy, tú y yo debemos examinar nuestra verdadera riqueza. ¿Estás confiando en lo que tienes o en Aquel que te lo dio? No permitas que la comodidad te aleje del Autor de toda bendición. ¿Cuál es tu verdadera fuente de seguridad?
El primer paso visible
He estado pensando en cómo, a veces, entendemos muy bien lo que significa comprometernos con una persona, pero no siempre aplicamos esa misma lógica a nuestra relación con Cristo. Sería como recibir una propuesta de matrimonio y responder: "Sí, estoy comprometido contigo. Sí, acepto tu propuesta. Sí, te amo"… pero al mismo tiempo decir: "No quiero anillo de compromiso ni día de boda". Algo así realmente no embona. Si una persona rechaza el primer acto público que confirma esa relación, uno se pregunta si de veras está dispuesta a caminar en ese compromiso. Tal vez lo afirme por dentro, pero no quiere dar el primer paso visible. Muchos tratan así el bautismo en agua. Dicen "sí" a Jesús, pero cuando Él les pide que hagan público su compromiso con Dios y que se identifiquen con Él en su muerte, sepultura y resurrección, se frenan. Y vale la pena hacernos esta pregunta: si ya creí en Cristo, si ya me arrepentí, si ya le entregué mi vida, ¿qué razón tendría para posponer lo que Él me manda hacer?
Alrededor del bautismo en agua existen varios mitos que se han metido en la mente de muchos creyentes. Algunos piensan que el bautismo es para los maduros en Cristo, como si primero hubiera que llegar a cierto nivel espiritual para poder obedecer. Otros creen que para bautizarse necesitan tener mucho tiempo en la iglesia. Algunos más piensan que deben llegar a un estado de pureza total, como si el bautismo fuera un premio para el que ya no batalla con nada. Y también hay quienes creen que primero tienen que pasar por cursos, programas o una larga lista de requisitos. Claro, la enseñanza es importante, y discipular a la gente también lo es. Pero una cosa es enseñar y acompañar a un nuevo creyente, y otra muy distinta es poner barreras donde la Biblia no las pone.
Cuando uno observa el patrón del Nuevo Testamento, el orden es muy sencillo y muy claro. Primero vemos arrepentimiento. Luego vemos fe en Dios y en Jesucristo. Después vemos bautismo en agua. Pedro lo expresó de forma muy directa:
Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre de Jesucristo… (Hch. 2:38, NTV)
Eso es importante, porque nos ayuda a entender que el bautismo no es para gente que ya recorrió un largo camino en la fe, sino para personas que simplemente respondieron al evangelio con arrepentimiento y fe. No es el final del discipulado. Es el inicio de una vida de obediencia.
Vemos esto muy claramente en Hechos. El carcelero de Filipos creyó en el Señor junto con su familia, en medio de la noche, y no le dijeron que esperara varios meses. La Escritura dice: Aun a esa hora de la noche… Enseguida ellos lo bautizaron a él y a todos los de su casa. (Hch. 16:33, NTV)
También está el caso del eunuco. Después de oír el evangelio y creer, vio agua y dijo: ¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado? (Hch. 8:36, NTV)
Esa pregunta sigue siendo muy retadora. Si ya hay arrepentimiento y fe en Jesús, ¿qué impide que una persona se bautice?
Además, el bautismo en agua no es simplemente un requisito más en la vida cristiana. Es una bendición. Es el privilegio de identificarnos públicamente con Cristo. Pablo dice:
Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos… ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva. (Ro. 6:4, NTV)
¡Qué cuadro tan hermoso! Al bautizarnos, declaramos que nuestra vieja vida quedó atrás, que ahora pertenecemos a Jesús, y que hemos sido unidos a Él. Dentro de unas semanas tendremos la oportunidad de celebrar bautizos en Ríos al Desierto. Si no te has bautizado, pero ya te has arrepentido de tus pecados y has puesto tu fe en Jesús, te animo a obedecerle en este paso. No lo veas solo como algo que te toca hacer. Míralo como una bendición, como una oportunidad de identificarte con Cristo de manera visible, y como el gozo de decir delante de otros: yo pertenezco a Jesús.
Ganando por medio de “perder”
¿Alguna vez has visto a alguna persona jugar ajedrez, y hacer algo que parece ser una locura, algo que aparentemente le perjudica y le resta posibilidades de ganar el juego? Y luego, después de unos minutos más, notas que la jugada que parecía una tontería le puso precisamente en la posición necesaria para ganar. Todo el tiempo, el jugador sabía lo que estaba haciendo. Pero todos los demás no habían entendido cómo esas jugadas aparentemente “tontas” podían darle ventaja. Hace poco escuché algo así sobre un juego de ajedrez. Incluso los competidores con más experiencia creían que el jugador había tomado muy malas decisiones, pero el que estaba jugando entendía muy bien lo que hacía, y ganó por medio de hacer algo que parecía que le iba a llevar a la derrota.
Jesús dijo estas palabras: De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. (Juan 12:24, RV60) Jesús entendía Su misión, Su propósito al venir a la tierra. Los demás verían Su juicio, condenación y muerte como una verdadera tragedia, una derrota, o un terrible cambio de circunstancias. Sin embargo, Jesús sabía todo el tiempo lo que estaba haciendo. Él era ese grano de trigo; le tocaba caer en tierra y morir. Debía hacerlo para así producir mucho fruto. Lo que parecía ser la derrota final, terminó siendo la victoria decisiva sobre el enemigo, sobre el pecado y sobre la muerte misma. ¡Cristo resucitó!
Su muerte no fue accidental. No fue el resultado de estar en el lugar equivocado bajo circunstancias adversas. Fue el plan del Padre celestial para sembrar a Su Hijo en la tierra, y así traer de regreso a una multitud de seres humanos. Hoy, tú y yo podemos ser llamados “hijos de Dios” por causa de lo que muchos habrían considerado una serie de decisiones terribles.
Pensando en esto, considero también que hay cosas que nosotros tenemos que “perder” para así ganar. Por ejemplo, me acuerdo de un amigo guitarrista que tenía cierta fama en el mundo. Conoció a Cristo y Dios lo rescató de un estilo de vida muy equivocado.
Durante sus primeros meses como cristiano, percibió que Dios quería que dejara la guitarra, que dejara de tocar por un tiempo. Obedeció. Dejó lo que más le gustaba; lo sacrificó para el Señor. Más adelante, el Señor le permitió tocar nuevamente, pero ahora, en alabanza a Él. Llegó a ser una gran bendición para mí y para muchos en la iglesia.
Puede haber cosas que debes dejar “perder” por causa de Él, para así ganar algo aún más valioso. ¿Cuál es tu “grano de trigo”? ¿Estás dispuesto a dejarlo caer en tierra y morir, para así llevar mucho fruto?
Apuntes
De Laodicea a la Mesa
La comunión trae restauración
I. Introducción
A. Laodicea era exitosa externamente
La ciudad era próspera en negocios, pero espiritualmente estaba tibia, ciega y pobre.
B. La autosuficiencia es la enfermedad más peligrosa
Cuando decimos "no necesito nada", nos alejamos de Cristo. Es una enfermedad sin dolor.
C. La invitación de Cristo a la Mesa
La respuesta de Jesús no es solo juicio, sino una invitación a cenar. Aquí es donde somos restaurados.
II. Diagnosis: Tibieza y autosuficiencia
A. El agua tibia de Laodicea
- Hierápolis tenía agua caliente sanadora
- Colosas tenía agua fría refrescante
- Laodicea recibía agua tibia e insípida
- Jesús dice: "Te escupiré de mi boca" (Apocalipsis 3:15-16)
B. Los símbolos de Laodicea
- Lana negra costosa (pero necesitaban ropas blancas de justicia)
- Riquezas mundanas (pero eran espiritualmente pobres)
- El mejor colirio (pero estaban espiritualmente ciegos)
C. La tibieza es peor que el frío
- El frío puede ser alcanzado con el evangelio
- El caliente es útil para sanar
- El tibio parece cristiano pero sin poder ni vida
III. Cristo provee las verdaderas riquezas
A. Lo que Cristo ofrece
- Oro purificado por fuego: fe probada (no riqueza terrenal)
- Ropas blancas: justicia de Cristo (no nuestras obras)
- Ungüento para los ojos: iluminación del Espíritu (no medicina humana)
B. La Mesa del Señor es donde recibimos estas riquezas
En la cruz, Cristo fue "purificado por fuego" por nosotros.
- Su cuerpo quebrantado nos da ropas blancas
- Su sangre derramada es el ungüento que abre nuestros ojos
- Todo es suficiente en Él (1 Corintios 11:23-24)
IV. Ilustraciones del camino a la Mesa
A. El hijo pródigo (Lucas 15:20-24)
- Salió rico y autosuficiente como Laodicea
- Regresó desnudo, hambriento y miserable
- El padre no lo regañó; lo vistió y preparó una fiesta
- La Mesa del Señor es esa fiesta de restauración
B. El partimiento del pan abre nuestros ojos (Lucas 24:30-31)
- Los discípulos iban ciegos y confundidos
- Jesús explicó las Escrituras
- Fue al partir el pan donde sus ojos se abrieron
- La Mesa es donde el Espíritu abre nuestros ojos
C. Preparación para las Bodas del Cordero (Apocalipsis 19:9)
- La Mesa es una invitación del Novio a la Novia
- Somos la novia que se prepara, reconociendo nuestra necesidad
- Esta relación culminará en la boda del Cordero
V. Advertencia pero con gracia
A. Participar dignamente (1 Corintios 11:27, 1 Corintios 11:29)
- "Indignamente" no significa ser imperfecto
- Significa venir sin reconocer a Cristo y sin arrepentimiento
- La Mesa es un encuentro santo con el Señor
B. El juicio es disciplina de amor (1 Corintios 11:32)
- Dios nos juzga para disciplinarnos y no ser condenados
- Es corrección amorosa (Apocalipsis 3:19)
- La convicción es para restaurarte, no para alejarte
C. Examinarse sin quedarse fuera (1 Corintios 11:28)
- Examinarse es reconocer tu tibieza y necesidad
- No es buscar excusas para no participar
- Es arrepentimiento y luego venir, porque solo Él puede sanar
VI. Llamados especiales a la Mesa
A. Para el que se siente tibio
Cristo está tocando la puerta. Ábrele. La Mesa es donde el fuego del Espíritu enciende lo que está apagado.
B. Para el que se siente indigno
Nadie es digno por sí mismo. Ven como el pródigo. Tu Padre te espera.
C. Para el que confía en sus recursos
En la Mesa, todo se queda fuera. Todos necesitamos de Cristo.
D. Para el hijo mayor
Si tu corazón está frío, el Padre también te dice: "Entra a la fiesta".
VII. Conclusión
A. El camino de Laodicea a la Mesa
Es el camino del arrepentimiento. Reconocer: "No tengo nada, pero Tú lo tienes todo".
B. La Mesa es alimento para el camino
Salimos diferentes: no tibios, sino calientes. No ciegos, sino con visión. No pobres, sino ricos en Cristo.
C. La promesa final (Apocalipsis 3:21-22)
El que vence hoy en la Mesa, venciendo su orgullo y tibieza, se sentará con Cristo en el trono.
La comunión de hoy es anticipación de la eternidad.