Aquí está la letra de las alabanzas que cantaremos hoy.
Canciones
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La semana pasada realizamos el envío de la ofrenda que levantamos para el Pastor Benon Mugisha, su esposa Hannah y la Escuela Bíblica Móvil en Uganda. El Pastor Benon manda saludar a toda la congregación y expresa su profunda gratitud por el amor y el apoyo recibidos. ¡Qué privilegio poder sembrar en tierras lejanas para la gloria de Dios!
Hoy, 3 de mayo
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | Rich y Paco, Majo |
| Ujieres | Andrea y Claudia |
| Programa | Adriana |
| Alabanza | Ricardo |
| Niños | Andrea y Belém |
| Agua | Licho con Beto y Jenny |
El próximo domingo
| Área | Persona(s) |
|---|---|
| Sillas | José Antonio, Alexis, Aneli, Shadai |
| Ujieres | José Antonio y Karelia |
| Programa | Anna |
| Alabanza | Anna |
| Niños | José Antonio y Karelia |
| Agua | Alma |
También puedes descargar el calendario completo aquí: Participaciones mayo
El domingo 17 de mayo estaremos celebrando bautizos. Varias personas ya se anotaron. Si hay alguien que no se ha bautizado como creyente y desea ser bautizado este 17 de mayo, favor de avisarnos al finalizar la reunión.
Boletín semanal
Cada semana estamos publicando un boletín y entregándolo de forma impresa durante la reunión. También lo puedes consultar aquí: Boletín Semanal
Artículos
Pocos temas bíblicos requieren tanto cuidado pastoral como el segundo mandamiento. Para muchas personas, este tema toca convicciones profundas, historia familiar y prácticas muy arraigadas. Por eso debemos hablar de él con humildad, respeto y amor, dejando que la verdad bíblica alumbre el camino sin un espíritu de confrontación.
El segundo mandamiento nos enseña la manera en que Dios quiere ser adorado. El Señor dio su ley a un pueblo que ya había redimido. Se la dio como guía para vivir en pacto con Él y para guardar la comunión con su Dios. Por eso este mandamiento es una expresión de su cuidado: protege la adoración y resguarda el corazón de su pueblo.
A lo largo de la historia, muchas personas han visto las imágenes religiosas como recordatorios visuales o ayudas para la devoción. En muchos casos no hay un deseo consciente de rendir culto a un objeto, sino un anhelo sincero de expresar reverencia. Sin embargo, la pregunta decisiva es qué enseña la Palabra de Dios acerca de la adoración y de la manera de acercarnos al Señor.
La Escritura dirige nuestra atención a un principio importante. Dios es Espíritu, invisible, infinito y omnipresente. Ninguna imagen material puede representarlo fielmente. Cuando una imagen entra en el acto mismo de la devoción, deja de ser un simple recordatorio y empieza a ocupar un lugar que Dios no le ha dado. El corazón del ser humano fácilmente se mueve de la adoración sincera del Dios vivo a la veneración de una imagen visible.
Una ayuda visual deja de ser inocente cuando se vuelve parte de la manera de buscar a Dios. Arrodillarse ante una imagen, besarla, llevarla en procesión o buscar bendición por medio de un objeto material introduce en la devoción algo que el segundo mandamiento justamente quiere evitar. Dios quiere que su pueblo se acerque a Él con fe, verdad y obediencia, sin atribuir poder espiritual a una obra de manos humanas.
La Biblia confirma este principio con ejemplos sobrios. Dios ordenó en momentos específicos ciertos elementos visuales, como los querubines sobre el arca y la serpiente de bronce en el desierto. Pero esos casos nunca fueron una autorización general para incorporar imágenes a la devoción. Con el tiempo, la serpiente de bronce llegó a ser tratada como objeto de confianza y tuvo que ser destruida. Algo semejante ocurrió con el arca del pacto. En lugar de honrar la presencia de Dios con reverencia y obediencia, el pueblo la llevó al campo de batalla como si fuera una garantía automática de victoria, una especie de amuleto sagrado. Entonces Dios permitió que los filisteos se la llevaran. La lección es esta: aun aquello que ha tenido un lugar en el propósito de Dios puede convertirse en tropiezo cuando el corazón deposita en ello una confianza que solo pertenece al Señor.
Por eso el segundo mandamiento protege la relación entre el Dios vivo y su pueblo. Dios llama a los redimidos a dirigirse a Él por la fe viva, por la verdad de su Palabra y por la obra de su Espíritu. Adoramos al Dios invisible sin objetos visibles, porque Dios es Espíritu; por eso le adoramos en espíritu y en verdad, y no por medio de representaciones físicas.
Al tratar este tema, no debemos hacerlo con orgullo ni con superioridad. Todos necesitamos ser corregidos continuamente por la Escritura. La meta no es atacar a nadie, sino llamar a todos a una adoración más bíblica, más limpia y más centrada en Dios mismo.
El segundo mandamiento sigue vigente el día de hoy. Dios no comparte su gloria con imágenes ni quiere que su pueblo dependa de apoyos visibles para acercarse a Él. Quiere ser conocido tal como Él se ha revelado, honrado con un corazón íntegro y adorado con fe verdadera. Cada vez que damos a un objeto un lugar en la devoción que solo le corresponde al Señor, nuestro corazón se desvía. Pero cuando volvemos a Dios de todo corazón, por medio de Jesucristo y en el poder del Espíritu Santo, encontramos una comunión viva, santa y transformadora. Ese es el camino de la verdadera adoración.
Estamos iniciando una serie sobre los Diez Mandamientos. Muchos cristianos protestan al escuchar que se enseñe sobre este tema, porque dicen que no estamos bajo la Ley. ¡Cristo nos redimió de la maldición de la Ley!
No estamos bajo la Ley de Moisés. ¡Ahora estamos bajo la Ley de Cristo! Recordemos el "filtro de la cruz". Cualquier ley que sólo apuntaba hacia Cristo, tuvo su cumplimiento en Él. (Piensa en los festivales de Israel, sacrificios, sacerdocio, etc.) Pero las leyes morales, como las vemos en los Diez Mandamientos, pasan a través del filtro de la cruz.
Cristo no murió para que ahora con toda libertad podamos tener otros dioses, adorar ídolos, matar, mentir, robar, etc. ¡No! Su sangre nos perdonó, pero ahora pide que nosotros vivamos para agradar a Dios.
La cruz no cancela la ley moral de Dios. La cruz perdona los pecados, nos libera de la maldición de la ley, pero Dios sigue buscando integridad moral de Sus hijos.
Apuntes
Declaración temática: El Dios que nos redimió no sólo exige exclusividad en el objeto de nuestra adoración, sino también verdad y pureza en la manera de adorarle; por eso no debemos reducirlo a imágenes, sustitutos o representaciones falsas, sino rendirle adoración en espíritu y en verdad.
I. Introducción y repaso de la lección pasada
A. La lección anterior nos llevó al primer mandamiento
- El Señor exige el primer lugar en nuestro corazón
- No podemos tener otros dioses delante de Él
B. Hoy avanzamos al segundo mandamiento
- El primero protege el objeto de la adoración
- El segundo protege el modo de la adoración
- El primero dice: sólo Dios; el segundo dice: y sólo como Él ha dicho
C. Los mandamientos fueron dados a un pueblo ya redimido
- Israel fue liberado de Egipto ANTES de recibir la ley
- Dios redime primero y luego llama a la obediencia
D. El Nuevo Pacto lleva la ley al interior del creyente
- Jeremías 31:33
- Hebreos 8:10
- La gracia no cancela la santidad de Dios; la lleva al interior del creyente
II. Lectura inicial del segundo mandamiento
A. La formulación clásica
B. El Nuevo Testamento lo reafirma
- 1 Juan 5:21
- 1 Corintios 10:14
- Nueve de los diez mandamientos reaparecen en el Nuevo Testamento
- Este mandamiento no fue anulado ni clavado en la cruz
III. El segundo mandamiento protege la espiritualidad de Dios
A. Distinción con el primer mandamiento
- El primero: sólo hay un Dios verdadero
- El segundo: ese Dios no debe ser representado por imágenes
B. El problema no es solamente adorar a un dios falso
- También es intentar adorar al Dios verdadero de una manera falsa
- Es reemplazar la revelación de Dios por la imaginación humana
C. Dios es Espíritu
- Juan 4:23-24
- Dios no puede ser reducido a una forma material ni manejado mediante objetos religiosos
D. Moisés subrayó esta verdad en Sinaí
- Deuteronomio 4:15-19
- Israel oyó la voz de Dios, pero no vio figura alguna
IV. La idolatría es una necedad espiritual y una ofensa al Creador
A. El mandamiento prohíbe toda imagen hecha para adoración
- De cosas en el cielo, en la tierra y en las aguas
B. Romanos 1 describe este intercambio fatal
- Romanos 1:22-25
- La idolatría es un intercambio de la verdad por la mentira
- Es dar a la creación el lugar que sólo pertenece al Creador
C. Isaías expone la tontería del ídolo
- Isaías 44:14-20
- El hombre fabrica el objeto y después se postra ante su propia obra
V. Dios juzga la idolatría porque degrada al adorador
A. Este pecado es grave
- Viola los atributos esenciales de Dios
- Sustituye a una Persona divina por una cosa material
- Deforma espiritualmente a quien la practica
B. El principio de conformación
- Salmos 115:4-8
- El hombre termina pareciéndose a lo que adora
C. El contraste del Nuevo Pacto
- 2 Corintios 3:18
- La idolatría deforma; la verdadera adoración transforma
VI. Aun cosas legítimas pueden convertirse en ídolos
A. La serpiente de bronce
- 2 Reyes 18:4
- Fue ordenada por Dios, pero el pueblo la convirtió en objeto de devoción
B. Lección para la iglesia
- Una tradición, un símbolo o una experiencia pasada pueden volverse ídolo
- Si se interpone entre el alma y Dios, debe ser tratado como Nehustán: una simple cosa de bronce
VII. Advertencias para nuestro tiempo
A. Desviación histórica
- Algunas tradiciones catequéticas omitieron el segundo mandamiento
- Pero el texto bíblico no puede corregirse por tradición humana
B. La idolatría moderna
- El dinero, el placer, el yo pueden ocupar el lugar de Dios
- La imagen, el éxito y la aprobación pública pueden convertirse en altares modernos
C. El llamado sigue vigente
VIII. Conclusión y llamado final
- No basta adorar al Dios correcto; debemos adorarlo de la manera correcta
- ¿Hay algo ocupando el lugar de Dios en mí?
- ¿Estoy siendo conformado a Cristo o a los ídolos de mi época?
- 1 Juan 5:21
- Adoremos al Padre por medio de Jesucristo, en el poder del Espíritu Santo, en espíritu y en verdad
- Llegaremos a ser como el objeto de nuestra adoración